Villancicos chilenos

LADO A 

  1. EL NIÑO LINDO, villancico, de Rolando Alarcón.
  2. DOÑA MARIA, LE RUEGO (Violeta Parra), esquinazo de Navidad. Canta: Víctor Jara.
  3. AL TEMPERULEI, villancico español, recogido por Violeta Parra en San Fabián de Alico. Cantan: Silvia Urbina y Rolando Alarcón.
  4. CUANDO LA VIRGEN MARIA, versos divinos de Nochebuena. Tradicional, recogido en Molina.
  5. ENTONCES ME VOY VOLANDO (Violeta Parra), villancico. Cantan: Víctor Jara y Alejandro Reyes.
  6. YO VENGO DEL COLLIGUAY (Cristina Miranda-Margot Loyola), villancico. Cantan: Silvia Urbina y Helia Fuentes.
  7. ARRURRU, villancico tradicional, recogido por el conjunto en Pomaire.

LADO B

  1. BUENAS NOCHES, SAN JOSE, villancico tradicional, recogido por el conjunto en Pomaire.
  2. DECIMAS POR EL NACIMIENTO (Violeta Parra), canto a lo divino. Canta: Víctor Jara.
  3. SEÑORA, DOÑA MARIDA, villancico tradicional, recogido por Margot Loyola.
  4. AY SI, AY NO, villancico del norte, recogido por Margot Loyola durante las fiestas de La Tirana en Iquique.
  5. VILLANCICO NORTEÑO (Rolando Alarcón), villancico. Cantan: Silvia Urbina y Rolando Alarcón.
  6. NO IMPORTA, DOÑA MARIA (Rolando Alarcón), villancico.

Integrantes: Helia Fuentes, Silvia Urbina, Nelly Bustamante, Adriana Ordenes, Alejandro Reyes, Juan Collao, Jaime Rojas, Rolando Alarcón y Víctor Jara. 

EL CONJUNTO CUNCUMEN.

Cerca de Melipilla, pueblo situado a mas o menos 60 kilómetros de Santiago, existe un pequeño poblado de nombre CUNCUMEN. Allí florece aun el retoño de raiz secular, anida fresca la tradición, y el gesto y la actitud simples y a la actitud simples y elementales no han sido desdibujados por el paso del tiempo.

En ‘mapuche’, CUNCUMEN significa ‘murmullo del agua’ y este el nombre otorgado a un conjunto de artistas chilenos cuya finalidad es reverdecer las danzas y cantos tradicionales chilenos. Este conjunto se gestó en el verano de q955 en las continentalmente prestigiadas Escuelas de Verano de la Universidad de Chile, que en materia de folklore destaca como profesora a Margot Loyola, artista chilena de renombre internacional y con relevantes actuaciones en España, Francia, Rusia, Bulgaria, Argentina, Uruguay, Perú y otros países.

Los integrantes del Conjunto CUNCUMEN eran –y en la practica se mantienen como tales- alumnos de Margot Loyola. Amantes de la expresión vernácula, en Margot encontraron la guía precisa. Es por ese motivo que su partida de nacimiento como conjunto la anotamos en 1955, año en que Río de Janeiro y Sao Paulo saben también de su valer. En dicho año se presentan en ambas ciudades, ofreciendo un panorama de nuestra música en medio de los aplausos del publico y la critica.

El año 1957 el CUNCUMEN sale nuevamente del país. Esta vez la meta es Europa y allá se lucen en radio, televisión y teatros, actuando ante públicos de Austria, Bulgaria, Rusia, Alemania, Hungría y Francia. A su retorno, Radios Sociedad Nacional de Minería y Chilena los incluyen en sus programaciones, participando además en presentaciones publicas que los transforman en artistas de gran arraigo popular. Vienen luego los discos y el éxito se hace definitivo.

El papel del Conjunto CUNCUMEN es divulgar la música folklórica y en este terreno son ahora exponentes de indiscutible valía. Compuesto por ocho personas, el CUNCUMEN aúna en sí características poco comunes: sus integrantes son investigadores acuciosos y además la mayoría son cantantes y danzarines. Unen a esto una formación sólida: los mas don pedagogos y además, se incluye a un abogado y un medico.

Si alguien desea encontrar no sólo una instantánea sino, además, un completo documental sobre nuestras expresiones folklóricas – cantos y danzas -, ciertamente que en el Conjunto CUNCUMEN encuentra expresión adecuada. La ductilidad de sus componentes permite mostrar en legitima profundidad el valor de lo autóctono chileno.

Ahora bien, recoger el folklore significa empaparse de lo vernáculo. Recorrer caminos, detenerse junto a una mujer o el simples, escucharlos, hacerse eco de ellos. El Conjunto CUNCUMEN ha salido airoso en esta tarea, porque la ha realizado a conciencia y ha sabido ganar, la amistad del pueblo. En Pomaire, por ejemplo, no solo se les conoce como artistas, sino, también, como amigos. Y es que los componentes del CUNCUMEN desarrollan además una labor social y –cada uno en su especialidad- están llanos a ofrecer su amistad al que la necesite. Quien visite Pomaire podrá comprobarlo.

Los componentes del CUNCUMEN son Silvia Urbina, Helia Fuentes, Adriana Ordenes y Nelly Bustamante, en la parte femenina. En la masculina, Rolando Alarcón, compositor y director musical; Alejandro Reyes, director de danzas; Jaime Rojas y Juan Collado.

COMENTARIO

Al querer penetrar en la música chilena, sucede, por cierto, lo mismo que en la totalidad de los pueblos americanos: la raíz hispánica asoma de continuo. Sea en una línea melódica, sea en un verso, sea, incluso, en el dibujo estilístico. Pero, desde luego, esta característica no es absoluta. El medio avasallador de la naturaleza americana, pone también su acento. De aquí que, aún con resabios, la música chilena pueda también reclamar un sentido personal. A veces muy simple, todo ingenuidad; otras son el trascendentalismo innato a lo religioso-primitivo.

Lo urbano y lo campesino tienen diferencias notables. Podría discutirse largamente siguiendo las teoría científicas sobre el folklore, si el origen esta aquí o allá. Sin embargo nos esto la mas importante, sino observar hasta que punto el folklore trasunta o no el alma de un pueblo. En el caso chileno esta proyección es efectiva. Acusa de modo claro sus vivencias mas intimas y también sus fenómenos de circunstancias. Es, en una palabra, hondamente expresivo de lo humano nacional.

En los villancicos parecería que sucede lo contrario. Este tipo de canto es rigurosamente universal, tiene raíces demasiado antiguas, su temática es ajena al color local. Pese a esto, es cierto que en Chile ha sabido mostrar rostro propio. Y si no un rostro propio, si un gesto muy definido, distinto.

Se puede especular cuanto se quiera sobre el villancico. ¿Surge simultáneamente el nacimiento del Hijo de Dios, como homenaje de los pastores, o es una costumbre posterior...? En cualquier caso, hay algo evidente: ha sufrido variaciones con el correr del tiempo y según el lugar en que se lo ha interpretado. En América Latina, el villancico es una derivación de los antiguos romances españoles aplicados a las celebraciones ceremoniales de carácter religioso. Primitivamente se le denominará "gozos" y de aquí se sucederán los "villancicos" propiamente tales, las "décimas" y los "cantos de aguinaldo".

En propiedad, el villancico es el único canto coral del folklore. En el principio no debió de ser así, porque el "pueta" o "cantor" gozaba de privilegios. Ahora en cambio, ofrece un sentido masivo. Para cantarlo no se busca un intérprete, sino que todos participan por igual del gozo derivado del Nacimiento del Niño Dios. Testimonio de la individualidad primitiva es el uso del pronombre personal: "Yo me vengo de Viluco..." / "Yo la vengo a saludar"; / "Yo vengo del otro lado"; "Yo vengo de la Angostura"; etc.... Pero ya en estos mismos textos se advierte un sentir colectivo: "Vamos alegres vamos cantando, vamos unidos, todo bailando..."; / "Vamos, vamos, vamos a Belén. Vamos, vamos, que vamos a ver".

En lo que respecta a lo típicamente chileno, una ligera mirada a los versos nos ofrece de inmediato aspectos de nuestra idiosincrasia: ese desenfado natural del pueblo, de probable origen andaluz, que se expresa en el tuteo y que, además, encierra no poco humor. Un villancico tradicional expresa: "De Renca te traigo choclos/ y unos porotos pallares/ para que, con buen pilco/ chiquillo Dios, te regales". Simultáneamente a esto, el pueblo no deja de asombrarse del milagro del Nacimiento, el que suele enternecerlo y despertar en él una profunda gratitud y un amor infinito. Como efecto, de ahí vienen los ofrecimientos y ofrendas, los cuales traduce en objetos de uso diario o productos de su cosecha: frutas. Legumbres, tejidos, etc. En lo atingente a esto último, es curioso como nunca escapa al pueblo la necesidad de cubrir con topas al recién nacido. En el desarrollo de los versos, tampoco deja de lado la queja tan propia del campesino como modo de justificar futuras peticiones. Porque nunca dejan de pedir. En casi todos los villancicos, junto a la celebración del Nacimiento, está la petición: "Que no se olvide de mi".

Muchos de los villancicos ofrecen variantes en el sentido de dirigirse a la Madre de Dios, resabio, posiblemente, de nuestro secular matriarcado, esto es el predominio de la Madre sobre la familia, así como el conocimiento –puramente doctrinario- de que la Virgen es la mejor mediadora ante sus divino Hijo.

En lo formal, los versos incluyen modismos propios al pueblo que los ha hecho suyos y el ofrecimiento de productos agrícolas propios de la estación.

Aparte de esto, el villancico es un fiel reflejo de la inquietud –consciente o inconsciente- que los fenómenos extranaturales hacen recaer sobre la gente sencilla. Y, por otro lado, una imitación simple de lo visto entre gente de mejor condición social.

En la actualidad, Chile ofrece villancicos en gran cantidad recogidos de la tradición oral. Algunos, como se puede apreciar en este disco, son de acento hispanico puro. Otros, ya se han chilenizado o realmente son nacidos aquí. Es difícil precisar. Lo importante es que el pueblo se encuentra en ellos para manifestar su fe y dejar ver las vibraciones de su alma. Este panorama de villancicos que ahora ofrece el Conjunto CUNCUMEN es un reflejo cabal de cómo la idea de fondo –respeto, adoración, asombro y gozo por el nacimiento del Hijo de Dios- está latente en nuestro pueblo. En otro plano, este disco es un homenaje del Conjunto CUNCUMEN para Violeta Parra, Margot Loyola y demás investigadoras que los han ayudado.

JOSE MARIA PALACIOS

Conjunto Cuncumén. EMI Odeón Chilena. LDC-36064. 33 1/3 RPM. LONG PLAY. Alta Fidelidad. Marca Registrada; Fabricado y Distribuido por Industrias Eléctricas y Musicales Odeón, S. A. – Casilla 186-D – Santiago (Chile)

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